Israel funciona como ejemplo de la remodelación supremacista del planeta, aún siendo protagonista de la retórica falaz «contra el terrorismo». Artículo de Diego Sztulwark publicado originalmente en Revista Crisis.
Durante un genocidio se aniquila también el alma de un pueblo, como dice Ismaíl Kadaré, se trata de “la conversión de un país de ‘patria’ en ‘territorio’”. ¿Qué pasa con el alma de los genocidas?